Para ir a Brasil hace falta...(1) La mejor sede
La FIFA fue justa. Al sacar las cuentas tenemos solamente que superar a Bolivia, Colombia, Perú y Ecuador, piensan algunos, pues Argentina, Paraguay, Chile y Uruguay pueden quedarse por encima de nosotros. Otros más optimistas apuestan a un tercer lugar, un pase directo que evite el angustiante duelo de ida y vuelta que siempre cierra las eliminatorias a nivel Mundial.. Ya Brasil no esta en el camino y si logramos ese quinto puesto, pues nos mataremos en una repesca ante Oceania o la Concacaf por lograr la otra mitad del pasaje. Sería emocionante convertirse en el último clasificado, pero muy frustrante quedar eliminados en esa instancia. Pensemos en grande, metámonos en el primer puesto.
Más allá de los sueños, el caso es que Venezuela tiene, por primera vez, una real opción por conquistar un cupo al mundial de fútbol. Sin embargo, y esta muletilla es una de las preferidas en nuestra gramática pesimista nacional, hay muchas cosas por hacer antes de ilusionarse con alcanzar un cupo.
La primera que voy a mencionar es que la Vinotinto debe jugar donde le resulte incómodo a los rivales y no dónde el entrenador local Cesar Farías, se sienta mejor. Hay que evaluar, desprendiéndose de cualquier sensibilidad, cual es el mejor estadio/ambiente para recibir a cada rival. La sede debe funcionar a nuestro favor en la cancha, lo que ocurra antes o después de los 90 minutos de juego es fundamental para crear un ambiente propicio para la victoria.
Venezuela tiene la opción, por algún sortilegio extraño que no terminamos de entender, de jugar en cualquier sede que se le antoje. Será acaso porque nunca representamos un real peligro que se nos otorgó semejante concesión, que en todo caso debemos aprovechar a nuestro favor. Lo cierto es que en ese llamado a empujar todos el carro de la clasificación, tanto la FVF como el cuerpo técnico deben hacer ciertas concesiones. Igual la afición y los dirigentes locales de cada ciudad.
Llevar a Chile, a Argentina o Uruguay a Puerto la Cruz es regalar el factor casa. La sede oriental seguro se llenará, pero aunque se hieran susceptibilidades, la ciudad oriental está lejos de ser plaza futbolística en el sentido extendido de esa interpretación. A esos tres gigantes del sur hay que meterlos en Pueblo Nuevo o en Cachamay. En estas dos sedes se bate el cobre del fútbol, con los aditivos que a veces sacan de concentración a cualquiera.
Hay seguramente mil razones para ir a una sede y otras mil para mantenerse alejado de ella. Como sea, este es el primer punto a considerar para aspirar a un cupo en el mundial. Seguiremos hablando de las sedes y de otras cosas más que ayudarán, más no harán posible por si mismas, la consecución del tan ansiado boleto mundialista. El trabajo ya arrancó y hay mucho por analizar, pero sobre todo, mucho por hacer.
Más allá de los sueños, el caso es que Venezuela tiene, por primera vez, una real opción por conquistar un cupo al mundial de fútbol. Sin embargo, y esta muletilla es una de las preferidas en nuestra gramática pesimista nacional, hay muchas cosas por hacer antes de ilusionarse con alcanzar un cupo.
La primera que voy a mencionar es que la Vinotinto debe jugar donde le resulte incómodo a los rivales y no dónde el entrenador local Cesar Farías, se sienta mejor. Hay que evaluar, desprendiéndose de cualquier sensibilidad, cual es el mejor estadio/ambiente para recibir a cada rival. La sede debe funcionar a nuestro favor en la cancha, lo que ocurra antes o después de los 90 minutos de juego es fundamental para crear un ambiente propicio para la victoria.
Venezuela tiene la opción, por algún sortilegio extraño que no terminamos de entender, de jugar en cualquier sede que se le antoje. Será acaso porque nunca representamos un real peligro que se nos otorgó semejante concesión, que en todo caso debemos aprovechar a nuestro favor. Lo cierto es que en ese llamado a empujar todos el carro de la clasificación, tanto la FVF como el cuerpo técnico deben hacer ciertas concesiones. Igual la afición y los dirigentes locales de cada ciudad.
Llevar a Chile, a Argentina o Uruguay a Puerto la Cruz es regalar el factor casa. La sede oriental seguro se llenará, pero aunque se hieran susceptibilidades, la ciudad oriental está lejos de ser plaza futbolística en el sentido extendido de esa interpretación. A esos tres gigantes del sur hay que meterlos en Pueblo Nuevo o en Cachamay. En estas dos sedes se bate el cobre del fútbol, con los aditivos que a veces sacan de concentración a cualquiera.
Hay seguramente mil razones para ir a una sede y otras mil para mantenerse alejado de ella. Como sea, este es el primer punto a considerar para aspirar a un cupo en el mundial. Seguiremos hablando de las sedes y de otras cosas más que ayudarán, más no harán posible por si mismas, la consecución del tan ansiado boleto mundialista. El trabajo ya arrancó y hay mucho por analizar, pero sobre todo, mucho por hacer.
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