Cero excusas ante Ecuador
Ante Ecuador el mundo de las excusas, que siempre posponen el éxito del venezolano y pretenden librarlo de la responsabilidad de asumir su destino, no tiene cabida. Venezuela debe, por obligación, por amor propio, por convencimiento y hasta para liberarse del fastidio de los fatalistas, ganarle a Ecuador. No hay negocio posible ni medias tintas ni declaraciones post partido amañadas con el piquismo de plata tan peculiar de nosotros. La necesidad de triunfo está clara, pero es preciso que se interprete su obligatoriedad.
La Vinotinto empató ante Brasil y ese 0-0 valdrá poco si ante los ecuatorianos no se consigue una victoria. Hacerlo es necesario, no solamente como consigna, sino para demostrar que lo que se ha cosechado en los últimos juegos, incluida esa igualada ante brasileños, no es producto de la casualidad o del mero ímpetu ocasional de los que visten con orgullo una vinotinto. Hay que demostrar que se es grande.
Perder o incluso empatar está, obviamente, en los papeles, pues no es Ecuador por nada un equipo débil. Muy por el contrario, ante la calidad de los ecuatorianos la Vinotinto tendrá que mostrar sus mejores armas, su capacidad de remontar si se ve abajo, la de contener cuando las cosas compliquen, la de marcar cuando el despliegue de su ofensiva se lo ofrezca e incluso la de aprovechar los fallos del rival cuando este los cometa. La tarea no es sencilla. ¿Quién dijo que ser grande es fácil?
Venezuela debe mostrar de qué está hecha, si de verdadera fortaleza vinotinto o de mera inspiración circunstancial. Ante Ecuador no hay excusas.
La Vinotinto empató ante Brasil y ese 0-0 valdrá poco si ante los ecuatorianos no se consigue una victoria. Hacerlo es necesario, no solamente como consigna, sino para demostrar que lo que se ha cosechado en los últimos juegos, incluida esa igualada ante brasileños, no es producto de la casualidad o del mero ímpetu ocasional de los que visten con orgullo una vinotinto. Hay que demostrar que se es grande.
Perder o incluso empatar está, obviamente, en los papeles, pues no es Ecuador por nada un equipo débil. Muy por el contrario, ante la calidad de los ecuatorianos la Vinotinto tendrá que mostrar sus mejores armas, su capacidad de remontar si se ve abajo, la de contener cuando las cosas compliquen, la de marcar cuando el despliegue de su ofensiva se lo ofrezca e incluso la de aprovechar los fallos del rival cuando este los cometa. La tarea no es sencilla. ¿Quién dijo que ser grande es fácil?
Venezuela debe mostrar de qué está hecha, si de verdadera fortaleza vinotinto o de mera inspiración circunstancial. Ante Ecuador no hay excusas.
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