Chistes, (¿mal?) humor y fundamentalismo Vinotinto
June 15, 2010 1 Comment
¿Qué le pasa a este país?, ¿en que momento perdimos la brújula? ¡Dios santo!, tanta agresión, tanta violencia, tanta petulancia, tanto caradurísmo, tanta chabacanería nos lleva directo al fin de la decencia, a la aniquilación del sentido común, único sostén para el equilibrio y la vida en sociedad. Me pregunto si es que toda la vida fuimos así y aquellos cuentos del venezolano buena gente y educado no son más que una leyenda forzada para evadir la aplastante realidad de por estos días. Una suerte de La Vida es Bella que nos vendieron nuestros padres para no matarnos del susto.
Insultos van y vienen; unos se sienten más venezolanos que otros; hay jueces y verdugos en una sola sentencia y despachamos nuestras realidades en 140 caracteres. Gracias a sus creadores el twitter no da para más, aunque para ofender basta una línea, una palabra incluso un gesto.
Ana María habló. Lo que dijo ciertamente cayó mal en el animo de quienes siguen a la selección y ven en la Vinotinto una expresión del sentimiento venezolano ausente en muchas otras instancias de la vida. La Vinotinto es muestra de la diversidad nacional y dentro de esa misma diversidad, quienes enarbolan las banderas del fundamentalismo Vinotinto, deberían sentarse a reflexionar, pues los comentarios (buenos o malos) sobre la selección forman parte de esa misma ecuación que pretende arroparnos a todos. Claro está, dirán unos, que bajo ese manto solamente caben los que quieren a la Vinotinto y la defienden, dejando por fuera expresiones como la de Ana María, que son consideradas como una afrenta, una traición a la más pura dignidad del equipo nacional. ¡Santo cielo, líbranos de los fundamentalistas!.
No sé. Yo no juego al fundamentalismo ciego. Creo que la gente debe querer a su selección y que un chiste (por muy mal gusto que tenga si es que lo tiene), no puede ser la excusa para un ataque desmedido a cualquier persona. Somos todos tan parecidos al señor de los domingos que aterra verificar en este tipo de actos la inmadurez a la cual estamos sometidos como nación.
Que triste un país que no pueda reírse de si mismo, pero peor aún uno que no sea tolerante con quienes decidan hacerlo. ¿Que duele el comentario?, ¿que quizá no tiene fundamento ni base debido a las actuaciones recientes de la Vinotinto?, ¿o que injustamente resta mérito al esfuerzo que significa vestir la camiseta de Venezuela mientras la mitad del país asegura que es seguidor de Argentina o Brasil?… Puede que si, para otros quizá no tenga la mayor importancia.
Miren que ser Vinotinto es arrecho, sobre todo en un país que poco o nada se quiere y donde estos chistes surgen quizá de esa falta de amor por lo nuestro, pero ¿es acaso la selección el baremo exclusivo para el amor nacional?… Yo no lo creo. ¿Quien no ama a la selección no ama a su país?, habría que entender el fenómeno en otra dimensión. Lo que puede ser cierto es que la Vinotinto, o cualquier selección, no depende de este tipo de comentarios para superarse y por el contrario esas expresiones son necesarias para de vez en cuando recordarnos que falta mucho por recorrer.
Por eso luce desmedido el ataque a Ana María y aunque ella no necesita quien la defienda, no está de más reflexionar al respecto. Es un capítulo más de esa venezolanidad fea de la que una vez leí en un interesante libro. Que feos somos los venezolano cuando nos burlamos de nosotros con mucha ligereza, pero que doble feos somos cuando reaccionamos de la manera como lo hemos hecho ante algo que si lo reducimos al nivel básico, a lo más elemental, no es más que la opinión (hecha chiste) de otra persona que está en su pleno derecho.
Como nos hace falta camino a todos para aprender a querer más a la Vinotinto, pero por sobre todo, como nos hace falta a todos miles de kilómetros para recorrer en el camino hacia un país de ciudadanos que se respeten unos a otros.
La Vinotinto está ahí disponible, desde hace muchísimos años, para quien la quiera amar, sin fundamentalismo, sin obligaciones e imposiciones.
Hans Graf B
@lavinotinto
Años luz mi amigo Will Robinson, años luz de la tierra…
El Robot


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