• casa
  • e-books
  • Bitácora del César
  • V-log
  • contacto
  • Para ir a Brasil...
  • @onceamigos

A nadie le gusta perder, menos 
a quienes hemos perdido toda la vida

Picture
Venezuela tiene una imagen que guardar. Ha tomado años, goles, humillaciones y verguenza superar el rostro de selección perdedora del continente. Aquellos “Venezuela no existís” del pasado, que eran la herencia de un equipo que no ganaba, han quedado atrás. Al menos eso pensamos lo que hemos vivido durante 35 años este largo y tortuoso proceso. De no jugar en dos años pasamos a tener, por ejemplo, tres juegos en el arranque del 2012, o poder medirnos a selecciones como la de España. Ese progreso no debe subestimarse.

Los amistosos ciertamente son escenarios para probar piezas. Le ha dado resultado a César Farías, que insistió con darle cancha a varios jugadores que hoy son pieza clave en las victorias logradas. Eso no se puede negar. Figuras como Oswaldo Vizcarrondo, Roberto Rosales, entre otros, salieron de un esquema que insiste en crear una base amplia de jugadores convocables, para que el reto de ir al Mundial no se transforme en un efímero logro aislado y las actuaciones destacadas en Copa América se conviertan en sana rutina. La idea es ir a Brasil 2014, sí, pero también mantener siempre vivo el nivel competitivo con un proceso continuo.

Esa base amplia se aplaude, pero la idea es probar. Por eso en el juego ante México no se entiende como no se prueba a quienes tienen algo que mostrar. El objetivo de los amistosos es probar, porque todos sabemos como juega Alejandro Moreno, o que Leo Morales no tiene control de área aunque cuenta con envidiables reflejos, o que Andrés Rouhga no es tan veloz como antes o que Miguel Mea Vitalli desde hace dos años recuperó el nivel que lo acredita para estar en el medio campo vinotinto en cualquier encuentro de la eliminatoria. No hace falta que prueben eso, eso está más que claro. También el amistoso es bueno para presenciar el renacer de Pérez Greco y saber que suda la camiseta hasta el final, ver que Sema Velásquez ha recuperado su forma o que a los Flores todavía les falta cancha y confianza. Todos eso es posible sólo con amistosos así y en los cuales probablemente se reciban goles por desatenciones, por inexperiencia o por errores del técnico al para a su equipo. Eso es parte de la vida. Eso nos pasó en esta gira por USA.

Lo que si creo es que no se debe tomar con tanta ligereza el resultado. Es muy fácil pretender despachar el asunto con una simpleza que parece no tomar en cuenta que nos tomó años y sufrimiento salir del mote de cenicienta como para considerar una caída como “un resultado más”. Las derrotas marcaron a nuestra selección por siempre, por eso es que no podemos permitirnos el lujo de andar perdiendo por la vida así como se ha perdido en los tres últimos juegos, recibiendo goles sobre la hora, sin proponer nada y apenas anotando un gol. Esas épocas ya la habíamos superado y por respeto a quienes entregaron el pellejo en aquellas instancias, debería ser un propósito de la selección nacional no aceptar una derrota con tanta tranquilidad. No digo que no vayamos a perder, por Dios, pero que tampoco se asuma con tanta ligereza el recibir un 3-1 de una selección mediocre como la que se vio en el Reliant o de un combinado estadounidense cuya única virtud fue correr y contar en la banca con Jurgen Klinsmann. No es que nosotros hayamos hecho mucho, eso está claro, pero los tiempos de perdedores no deben volver, mucho menos aceptar las derrotas como algo de rutina.

A nadie le gusta perder y creo que nosotros ya hemos perdido suficiente como para volver por esa senda.

Hans Graf B

@hansgrafbogran
@lavinotinto


Tweet
Alojado en FatCow Todos los derechos reservados. Una producción de Hans Graf