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Barajita repetida...tras las cuentas

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La situación del Real Esppor sirve de ejemplo a la crisis de fondo que vive el balompié venezolano. Una historia contada mil veces, cuyo desenlace final parece ser siempre el mismo: una mudanza, un cambio de nombre o la desaparición definitiva.

Ya en el libro de la historia venezolana hay cientos de ejemplos. Nacional Táchira, Nacional Carabobo, Peninsulares, Internacional de Lara, Internacional de Anzoategui, Guaros FC, CS Marítimo, Pepeganga, San Cristóbal, UA Maracaibo, ItalChacao, ItalMaracaibo y cientos más que ilustran el poco arraigo que tiene los equipos por una lado, y lo excesivamente dependientes que son del aporte individual o de la partida especial de un gobierno local o de una empresa en particular. También deja ver la falta de coherencia y el bajo nivel de exigencias que se impone desde los organos rectores del balompie venezolano para la creación de equipos.

Un error fundamental, desde que nació el Esppor, fue haber subido de categoría a través de una alianza que no fue más que la compra de un cupo a otro nombre que siempre ha estado asociado con las transferencias de sede. Esta venta fue el inicio de una aventura que tras oír los rumores de transacciones de acciones, no hace más que confirmar que los atajos no existen y que el balompié venezolano reclama instituciones que tengan más en sus estrategias que simplemente lograr un campeonato o convertirse en canal de promoción de patrocinantes específicos, sujetos a una estrategia puntual y divorciada de un proyecto a largo plazo.

Se habla de la importancia de la institución, sin embargo, aunque ha habido un esfuerzo en categorías menores, lo ocurrido en el primer torneo, cuando quedaron a un gol de lograr el campeonato, marcó el destino de un equipo que llegó a primera por la vía expedita, que no ilegal, de las fusiones y asociaciones muy aceptadas en exceso toleradas en este balompié. Tras ese fracaso, al técnico no le fue bien y comenzó poco a poco a salir la gente. Reducir costos ante el fracaso de un plan pensado en la inmediatez de subir a primera, de estar entre los grandes, forzó ciertas cosas. No se logró el objetivo y la paciencia no es precisamente la virtud de quienes invierten en el deporte venezolano en general y de lo que se involucran en el fútbol en particular.

Hoy se habla de inversionistas interesados, nuevos accionistas, nueva gente metida, entre ellas peloteros, quienes como el caso de Johan Santana en Estudiantes de Mérida, han tenido la intención de unirse al equipo. Eso está bien, incluso el esfuerzo por dar cierta información a ciertos medios es bienvenida, aunque no suficiente.

En la víspera de una posible clasificación al Mundial, de una Vinotinto en auge, es natural que quienes manejan el capital lo coloquen en la disciplina que tiene mejores perspectivas en el corto plazo, pero la FVF, los equipos grandes, la gente, los inversionistas deben comenzar a preocuparse por el largo plazo. Debe convertirse en objetivo y requisito que durante los próximos 25 años se tengan los mismos equipos en primera, segunda, tercera y que no se juegue más al paso indiscriminado de franquicias ante el fracaso y no como un verdadero elemento estratégico. En eso la liga de béisbol ha sido inteligente y tajante, he ahí su éxito, en la constancia, al continuidad y el trabajo sostenido.

El nombre de Real Esppor, y lamento si le duele a ciertas personas, parece no significar mucho en términos de arraigo y afición. No ha logrado calar, no obstante el esfuerzo inicial que se hizo, siquiera en el grueso de las colonias española y portuguesa. Se ve en la asistencia al estadio. Ese es otro elemento que se debe considerar.

No sabemos la historia completa. Seguramente inyectarán capital. Quizá le cambien el nombre y dependan de la iniciativa de algún empresario o gobernador local para salvarse. No se sabe; lo que sí conocemos es la larga historia de estos intentos en los libros del fútbol venezolano y ninguna de esas historias ha terminado bien. Es una barajita que ya, quienes hemos seguido este deporte durante 30 años tenemos repetida.

Hans Graf B

@hansgrafbogran


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